Renta turística

por | Abr 17, 2022

Hipótesis

El turismo puede generarle al país ingresos iguales o mayores a la renta petrolera… y mejor distribuidos.

Me explico

Durante demasiado tiempo, Venezuela ha dependido de los ingresos de la industria petrolera, a un nivel tal que las sanciones económicas enfocadas en esta principal fuente de ingresos han sido, por un lado, devastadoras y, por otro, un llamado de atención a la nación; es que desde hace décadas (aún antes de la presente crisis) se viene hablando de conceptos como: sustitución de importaciones, intercambio tecnológico, inversión extranjera y un montón de estrategias que, aunque son todas factibles y necesarias, no han terminado de calar o su desarrollo solo ha quedado en los anuncios oficiales, hundidos en la burocracia, la falta de visión de futuro y de un interés genuino en llevarlos a cabo.

Pienso que no hay que andar preguntando «¿qué está pasando que la cosa no arranca?», sino más bien «¿qué hay que hacer para que la cosa arranque?». De ahí que, entre todas las posibilidades a la vista, el turismo es lo que tiene mayor potencial. Nos las pasamos hablando de las maravillas del la tierra venezolana, con sus paisajes que engloban en un solo país casi todos los ecosistemas existentes en el mundo: montañas y llanuras, ríos y playas, selvas y desiertos… es que si ponemos a un volcán y un glaciar por ahí estaremos completos en opciones turísticas.

¿Tiene que venir un Luisito Comunica, un Alex Venta, Inna Afinogenova o el de La lista de Erick, a decirnos qué calidad es Venezuela para que nosotros nos sintamos orgullosos y no busquemos la manera para que miles de turistas visiten también el país? Si solo nos conformamos con lo básico, nuestro «orgullo patrio» es solo de comiquitas. Es un total desperdicio de oportunidades económicas.

Matriz FODA del turismo venezolano

Fortalezas y oportunidades

El carácter del venezolano es la primera experiencia con la que un turista va a sentirse bienvenido. A ver, la xenofobia es un concepto nuevo para nosotros, porque la han vivido los venezolanos que en estos últimos años se han mudado a otros países, pero culturalmente sería muy pero muy raro escuchar a alguien hablar de haberse sentido menospreciado en Venezuela siendo un extranjero residente o visitante; me parece que hasta el Sol de hoy sigue siendo así. Adicionalmente los venezolanos somos muy dados a compartir buenos momentos con propios y extraños, brindar alimentos y bebidas a desconocidos aunque tengamos muy poco que ofrecer, ayudar a quienes buscan una dirección y esto, repito, son costumbres dirigidas a nacionales y extranjeros.

Comida más sabrosa que en las franquicias, un perro caliente o una hamburguesa de cualquier país no pueden competir con las de aquí; es más, en Venezuela no deberían llamarse así. Además, existen comidas típicas diferentes al pabellón y la reina pepiada; tenemos los tequeyoyos, las cachapas con carne de cochino, las hayacas fritas, los sancochos, el pastel de chucho, golfeados, pan de jamón (que debería estar disponible durante todo el año), yuca frita, las polémicas caraotas con azúcar. De verdad que hay todo tipo de platos típicos en cada región a los que hay que darles mayor difusión.

Los venezolanos somos muy dados a compartir buenos momentos con propios y extraños

Ya mencioné la variedad de paisajes y ambientes con los que cuenta el territorio nacional. Es de resaltar que Venezuela tiene 916.445 km², lo que quiere decir que en solo horas puedes ir de punta a punta en carro; por ejemplo, en la mañana estar bañándote en las playas de San Antonio del Golfo y en la noche pasando frío en algún mirador en el Estado Mérida; o bañándote en el Bernabó (Parque Nacional Yurubí) y luego te vas a un centro comercial en Caracas, como una paseíto cualquiera. Muy forzado, lo se, pero posible.

Amenazas y debilidades

Además de las sanciones económicas, el turismo tiene diversas trabas; una de ellas es el papeleo y burocracia para que un visitante pueda entrar a Venezuela; se entiende que hay que andar con cuidado (sobre todo con quienes proceden de un país hostil), pero ahogar al visitante con controles de inmigración interminables, no es la forma más inteligente de darles la bienvenida, porque cuando regresen a sus casas, lo primerito que van a comentar es eso y quizás no le den tanta publicidad a lo que más nos interesa: la comida típica, la música, la cultura… es decir, la venezolaneidad tan simpática que tenemos.

Otra cosa que es poco atractiva es la delincuencia; aunque de un tiempo para acá hay en las calles una sensación de seguridad —aunque esto lo digo de mi propia experiencia a nivel local y de algún comentario de personas de otras partes del país—, ciertamente sigue siendo preocupante que un turista tenga la mala experiencia de un tan popular atraco. Un solo visitante que regrese a su país contando cómo lo atracaron el primer día que pisó Venezuela, es una publicidad negativa que le va a contar a varios familiares y amigos, estos a su vez a otros familiares y amigos; con el tiempo, miles de turistas en potencia, van a querer evitar venir por culpa de un solo malandro.

Es inevitable pasar por alto la tan conocida viveza criolla; conozco a un cómico muy popular y querido en Venezuela, la gente lo admira y espera escuchar su último show; él me contó que le es difícil ir de paseo por los sitios venezolanos porque la gente en la calle lo detiene, hasta agarrándolo por el brazo (incluso aunque estuviera comiendo) y no lo soltaban hasta que él dijera un chiste; otra cosa que le pasaba, es que mandaba a amigos a comprarle cosas en las tiendas, porque si él lo hacía le querían cobrar mucho más por el producto o servicio nada más porque era famoso. Un personaje muy querido, pero la viveza criolla no le permitía sentir ese amor de su público. Esto ilustra lo siguiente: Un turista, por traer mucho dinero para gastar, no debería ser víctima de la viveza criolla; por ser extranjero no tiene por qué pagar de más.

Aunado a esto, son los precios de lujo que implica ir a visitar los sitios de mayor interés. Nos llenamos la bocota diciendo que tenemos de todo, pero muy pocos de allá fuera vienen a gastar su dinero en venir a ver estas cosas; los Roques, las Gran Sabana, los tepuys, los Médanos de Coro, el relámpago del Catatumbo, todos los venezolanos sabemos que existen, pero ¿quiénes pueden pagar un viaje para allá? ¿Dónde están los hoteles, posadas, restaurantes, puestos de comida, miradores, áreas de picnics? Que los hay, si es verdad, pero ni son suficientes, ni son conocidos, ni son económicos. Quizás se piense que por alguna «razón natural» debería ser así, pero es que los costos son tan elevados, que muy pocos turistas, con todas sus divisas en la mano, pueden darse el lujo de visitarlos.

Existen sitios de interés para el visitante, pero hace falta mejorar sus precios, su mantenimiento, los servicios que ofrecen y la atención dada a los clientes. De modo que es necesario dar atención en cómo tratar estos aspectos de manera profesional, eficiente, de calidad y con el objetivo de mejorar la experiencia turística.

Acciones sencillas para dar enormes pasos

Para que exista un desarrollo sostenible y que la maquinaria productiva y económica funcione como debe ser, lo primero es preparar el terreno. Para lograr que la inversión en el país sea atractiva, no basta con hablar de conceptos y metas, sino mostrar nuestro potencial de forma práctica. El turismo da para todo eso. La experiencia del turista, desde su entrada al país, pasando por toda la vivencia positiva y luego partir queriendo regresar, hace del visitante un elemento publicitario único, ya que este no solo hablará de lo que es visitar Venezuela, hará comentario en las redes sociales, compartirá fotos y convencerá a otros para que vengan a experimentar lo mismo; el estado venezolano no tendrá que invertir mucho en publicidad cuando los turistas son la mejor publicidad.

La experiencia del turista, desde su entrada al país, pasando por toda la vivencia positiva y luego partir queriendo regresar, hace del visitante un elemento publicitario único

Al mismo tiempo, la población en general participará activamente en asegurar que existan no solo opciones turísticas, sino también las condiciones para que el turista se sienta seguro, logrando que se eliminé toda mención negativa del país; porque si una comunidad con potencial turístico se asegura de neutralizar cualquier acto criminal, llámese atraco, estafa, violencia o susto, eso hará que el turista los recomiende y verán como aumenta el flujo de visitantes y dinero. Esto es excelente: un turista que visite cualquier ciudad de Venezuela y se vaya con todas sus cosas completas, desde el celular hasta sus pertenencias más preciadas, es una de las mejores publicidades turísticas.

Esto también conduciría que cada gobierno local procure mantener todo en óptimas condiciones en las regiones que atienden para recibir turistas: parques y calles limpios, ornamentos urbanos típicos de cada localidad, servicios públicos funcionando (incluyendo sobre todo las telecomunicaciones), presencia de personal de seguridad en las calles capacitados para atender con protocolos definidos cualquier situación que se presente, centros de salud funcionando con todos sus recursos y varios etcéteras más.

Qué se puede lograr en consecuencia

Esto permitirá que se distribuyan de otra forma los ingresos provenientes del sector; es que la renta petrolera, aunque beneficiosa, tiene un flujo de ingresos de reparto limitado, por pocos canales y por lo general se invierte en el sector público, a favor del país pero de forma indirecta al pueblo; pero la renta turística llega directamente a todos los actores dedicados a esa tarea, ingresando de forma homogénea en todo el país, ya sean estos hoteles, posadas, restaurantes, tiendas de recuerdos, agencias de viaje, servicios de transporte; por extensión, tendremos a empleados recibiendo propinas, sean estos personas que trabajan en atención al público, reparto a domicilio o vendedores ambulantes en las playas; es decir, dinerito para todo aquel que participe en la experiencia turística positiva de cualquier visitante.

La renta turística llega directamente a todos los actores dedicados a esa tarea, ingresando de forma homogénea en todo el país

Que el turismo se desarrolle, implica que habrá más ofertas de empleos para el sector: cocineros, mesoneros, agentes de viaje, guías turísticos, personal en atención al cliente, equipos de limpieza y aseo de calles, músicos y artistas; a esto le sumamos la necesidad invertir en el sector de educación, fortaleciendo las carreras de idiomas, turismo, cocina, arquitectura, recursos naturales renovables (porque hay que asegurar la construcción y el mantenimiento de playas, ríos, parques, complejos turísticos, sitios históricos). De modo que, al haber más demanda, también habrá quienes querrán invertir en la construcción de infraestructuras turísticas, producción e importación de alimentos y bebidas, fabricación de artículos de recuerdos, publicidad, institutos que ofrezcan cursos para preparar al personal necesario.

Luego vendrán las inversiones en otros sectores para mejorar la experiencia del visitante, tiendas que verán aumentadas sus ventas de ropa y zapatos, artículos tecnológicos; mayor afluencia de visitas a museos, teatros, cines, parques y lugares históricos, ya que un turista ve a querer hacer de todo, no solo bañarse en una playa o comer sabroso.

Claro está, lo que menciono es un abreboca, usted imagine todo lo que se puede lograr dando este paso del desarrollo turístico de la nación.

¿Cómo metemos al Petro aquí?

El uso de un criptoactivo como medio de pago puede ser un atractivo turístico. Imagínese: el turista llega a cualquier aeropuerto internacional venezolano, se encuentra con información en varios idiomas indicando que puede cambiar sus divisas por petros en cualquiera de las casillas de intercambio que se encuentran ubicadas dentro y fuera de la terminal aérea. Personal entrenado, le explica en su idioma (no solo inglés, en ruso, árabe, chino, etcétera), que si cambia sus divisas por petros, pagará menos impuestos en los sitios turísticos y al irse del país puede conservarlos para una próxima visita o volver a cambiarlos allí mismo a su divisa; efectivamente, el turista se va a su lugar de alojamiento con su plástico lleno de petros para pagar más barato y vivir la experiencia de usar un criptoactivo como parte de sus actividades turísticas, ¿Y si gasta todos sus petros? Pues tendrá afuera casas de cambio o cajeros en dónde puede recargar la TDP (Tarjeta de Petros).

Con una alternativa así, veremos aumentar la cantidad de establecimiento recibiendo petros como medio de pago y el sitio PetroMap estará lleno de locales geolocalizados, lo que ayudará al turista a encontrarlos fácilmente. Por cierto, ¿ya lo visitaste? Pues ubícate ahora mismo.

Fuente de la imagen de portada: Prensa Latina (enlace aquí)

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